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Guirnalda de huevos de pascua

Mira que hacemos manualidades en casa. Diría que todas las semanas rondan por el salón acuarelas, rollos de cartón de papel higiénico y otros utensilios creativos pero ¡me cuesta muchísimo publicar en el blog!. 

Me encanta compartir nuestras artistadas con vosotros pero el trabajo extra de fotografía y redacción es más del que parece a simple vista y me da perezón (ya bastante tengo con recoger todo el follón que liamos cuando terminamos). Pero luego está el gusanillo ese de tener un blog ahí, sin actualizar... o amigas que me preguntan: -¿has abandonado el blog?- ¡ay, qué penita me da!.

Total, que aquí estoy. Y ya me centro, ya me centro...

Estamos en Pascua y a Ana le hacía ilusión pintar huevos pero, como no los teníamos blancos, los hicimos de cartulina y con ellos montamos unas guirnaldas para decorar la casa esta Semana Santa.


Ahí tenéis cómo queda una de las guirnaldas. La foto tiene su intríngulis porque esa planta la estoy sujetando yo a pulso con la mano izquierda mientras disparo con la derecha para que quede la composición un poco mona.


Ana y Dani estuvieron coloreando papel con acuarelas a su rollo. Ana aguaba mucho el papel y hacía rayas o simplemente apoyaba el pincel cargado de pintura para ver cómo se expandían los colores. Quedan efectos muy chulos. Dani es más cañero y hacía franjas anchas llenas de color.


En uno de los papeles rayados de Ana, una vez estuvo seca la acuarela, se me ocurrió dibujar rayas con una pintura que tengo en color cobre (en su día la usamos para hacer una estrella de sheriff) ¡la combinación queda fenomenal!


Una vez secos todos los papeles dibujé el huevo que haría de plantilla para el resto en un sobrante de papel (para que quedase simétrico doblé el papel por la mitad, dibujé medio huevo en uno de los lados y recorté esa línea, de forma que al desdoblar el papel tenía la forma niquelada).

Repasamos la forma ovoide unas cuantas veces en cada acuarela para después recortarlas.


Ya sólo quedaba montar la guirnalda :-) para el primer modelo seleccionamos unas cuentas de colores y un hilo que combinasen con los tonos de las acuarelas. 


En la siguiente foto se pueden ver los agujeritos que hice yo perforando la cartulina con la punta de un compás y cómo preparamos un patrón de huevo, cuenta rosa, morada y azul para ir ensartando cada pieza hasta formar la guirnalda.


Después de la experiencia poco práctica de tener que agujerear todos los huevos de la primera guirnalda pensé que para los chicos era mucho más fácil colgarlos con pinzas.  También queda muy chulo y les permite participar en todo el proceso.
  

En este caso, en vez de hilo, hemos utilizado cordón. Me ha hecho gracia comprobar que este mismo cordón lo compramos en su día para hacer la guirnalda que decora la habitación de Ana. He buscado el post que hice en su momento ¡y qué gordito se ve el rollo, estaba a estrenar!


Al final nos hemos juntado con tres guirnaldas, esto ya no es como en los comienzos... Ana era pequeña y hacíamos juntas algo. Ahora tengo a dos little, cada uno quiere plasmar su personalidad y su estilo ¡y eso mola mucho! pero tendríais que ver el consumo de papel en esta casa, es una locura.

Nada más por hoy, ojalá no pase tanto tiempo para la próxima publicación. Ojalá encuentre una manera más ligera de contaros las manualidades que vamos haciendo para que el blog esté más animado.

Mientras tanto... See you later alligator!

Muñecos de nieve, una manualidad invernal.

Estamos en invierno y ¡oh sorpresa! hace frío e incluso nieva. Aún no entiendo como nos volvemos tan locos con estos fenómenos ¡estamos en enero!, no se habla de otra cosa.

El caso es que por nuestro barrio no nieva y aún no hemos podido subir a la montaña pero, cuando el otro día vino LittleD de su escuela con un muñeco de nieve hecho de discos desmaquillantes y bastoncillos para los oídos, a mi hija y a mi se nos hicieron los ojos chiribitas ¡nos encantó la idea!.


La primera tarde que tuvimos algo de margen nos pusimos manos a la obra, aunque los bastoncillos y los discos ya los había reservado Ana desde el día que vimos la idea.

A mi me encanta ese remate que tienen los discos (como un cosido), le da un toque muy gracioso.


La gracia del asunto es que, con una cartulina donde pegar un par de discos de celulosa y un bastoncillo partido por la mitad ya tienes una estupenda base. Luego ya lo puedes personalizar como quieras.


En nuestro caso sacamos el arsenal: purpurina para la nieve, cuentas de collar para ojos y botones, lana para la boca y bufanda, fieltro para gorros, naríz y otros complementos.


Dani, como veterano en la materia, pasó de la manualidad y se dedicó a hacer trenes de bastoncillos.

Esta vez pude hacer fotos del proceso ¡bien! así que ahí tenéis a mi chica. Poniendo cola en los discos y pegando unos sobre otro. Luego, con cuidado, cortó el bastoncillo por la mitad.


Una vez pegados los brazos de bastoncillo llegó la hora de decorar. Ana fue cogiendo cuentas a su gusto para los ojos y los botones. Primero los colocó sin pegamento hasta quedar contenta con la composición, una vez decidido el diseño fue mojando las cuentas en el pegamento y colocándolas de nuevo.


Como veis, la nariz es sólo un triángulo de fieltro naranja que hace las veces de zanahoria. Y la boca es un cabo muy cortito de lana negra.

Las dos íbamos aportando ideas sobre la marcha para que el muñeco quedase más completo.

Una de las bufandas la hicimos de fieltro, las otras trenzando lana. Ana no sabe hacerlas pero yo la iba dirigiendo: el cabo de la derecha al centro, el cabo de la izquierda al centro... ella se emocionó mucho cuando empezó a ver que la trenza iba tomando forma.


LittleAna quería recortar el fieltro pero se frustró bastante así que acabé por encargarme yo de ese asunto, eso sí, siguiendo sus instrucciones al pie de la letra. Por lo demás todo ella, cada una iba haciendo su muñeco.

Cuando terminamos de vestirlos nos vinimos arriba. Faltaba la nieve del suelo ¡así que extendimos un buen chorrete de pegamento en la cartulina y fuimos pegando algodón que íbamos pellizando para que quedase más mullido.


A la izquierda tenéis a Ana pegando algodón y a la derecha cómo quedaron mis dedos.
La foto me la hizo Ana que ya se había lavado las manos.

Por último, un toque de glamour, hicimos copos de purpurina. Yo fui dispersando gotitas de cola blanca por la cartulina y Ana esparció la purpurina por encima. Esperamos un poco para que se secasen y volcamos la cartulina para que cayese el sobrante.

El salón se puso perdido pero ¿y lo bien que nos quedó?.



¿Qué os parece? A mi me encantan y, si hubiese visto esta idea antes habrían sido unas estupendas tarjetas para felicitar las Navidades.

Nosotras pasamos muy buena tarde, espero que lo pongáis en práctica y os lo paséis igual de bien.
See you later alligator!

Calendario de adviento o el regreso de los rollos de papel higiénico


¡Mañana estrenamos nuevo calendario de adviento! Este año nos hemos complicado un poquito más la existencia (Ana se ha implicado muchísimo, es una curranta campeona) pero el resultado ha merecido la pena.

Una vez más la idea la saqué de Pinterest y en cuanto se lo enseñé a mi colega de faena se emocionó tanto como yo ¡cómo mola mi chica!. Quería empezar en ese mismo momento y eso hicimos.

Día 1

Llevábamos un montón de tiempo recopilando rollos de papel higiénico sin una idea concreta ¡y ¿sabéis qué?! pues que teníamos exactamente 22 + 2 de papel de cocina (y estos últimos, cortados por la mitad, dan como dos de higiénico) ¡yuhu! ya teníamos los 24 rollos que necesitábamos.

Por cierto, este momento frikis-del-rollo es doblemente placentero... uno: teníamos todos los que necesitábamos y dos: ¡ya no tenemos un montón de rollos metidos en el armario!.


Dispusimos todo el material formando un círculo sobre una caja de cartón para tomar la medida de la corona navideña. Costaba mucho recortarla así que me encargué mientras mis hijos me animaban, qué majetes.

Día 2

Sacamos los pinceles, pintura acrílica verde bosque y en un periquete lo teníamos coloreado.



Día 3

Compré papel crespón que recorté en rectángulos con el tamaño suficiente como para envolver un rollo con sobrante en los extremos para hacer las veces de caramelo.

En cuanto Ana vio en qué consistía la cosa se puso a envolver mano a mano conmigo así que lo terminamos en un momento.



Llegó el momento de rellenar los rollos... antes de cerrarlos por completo metimos una servilleta de papel arrugada y un par de chuches para cada día (una para Ana y otra para Dani).



Para que no se escapen las chucherías (y evitar discretas tentaciones) hicimos un lacito a cada lado con cordón.



Ahí tenéis la mano de Dani birlando gominolas del set de fotografía (que, por cierto, en este caso es el suelo de nuestra cocina con una cartulina blanca).

 

Es una manualidad muy trabajosa porque todo se multiplica por veinticuatro, esa es la pila que nos quedaba por anudar (¡cada extremo!).

 

Estoy especialmente orgullosa de mi chica porque, con la mejor intención, quise ahorrarle alguno de los pasos para que no se aburriese: envolver todos esos rollos, meter las chuches, anudar los lacitos... pues ella estaba encantada de hacerlo todo, incluso se enfadaba si yo sugería ir adelantando trabajo.


Día 4

Ya faltaba menos... esta tarde, en cuanto Ana ha llegado del cole le he dado estas pegatinas (muy apropiadas para la ocasión) y ha ido poniendo los números del 1 al 24 con rotuladores permanentes de colores.



Después hemos colocados los rollos alternando los colores: morado, rosa, menta y amarillo para colocar las pegatinas en orden y que la corona quede equilibrada.




¡Ahí lo podéis ver, es muchísimo trabajo! Ha sido difícil contener a Dani... todos esos caramelitos falsos rellenos de chuches de verdad dispuestos por el suelo eran demasiado jugosos para no lanzarse en plancha.

Y aquí mi momento, este paso he preferido hacerlo yo sola (he acabado agotada de frenar a Dani para que no se lo comiese todo). Pegar los rollos en orden con silicona ha sido genial ¡se quedaban adheridos al instante!.



Por favor, valorad como se merece a esta foto insulsa... la he tenido que hacer con la mano izquierda mientras sujetaba la pistola con la derecha y procuraba que el encuadre quedase decente.

¡Y fin! Nosotras estamos muy satisfechas con nuestro su calendario de adviento. Ha sido una labor de auténtico trabajo en equipo y con un resultado muy vistoso ¿qué os parece?.



Supongo que os cuento todo esto con poco margen para llevarlo a cabo ¡pero tomad nota para el próximo año o para otro tipo de "cuenta atrás", al fin y al cabo eso es un calendario de adviento!.

De todas maneras, si os apetece hacer un calendario express aquí tenéis el que hicimos el año pasado ¡mucho más fácil e igual de decorativo!.

See you later alligator!

Raspa de pajitas



¡Hola, qué tal el verano! ¿Cuántas veces os habéis quejado ya del calor que hace?. Yo aquí ando con mis Little, en plan reality... conviviendo 24h a pelo, sin campamentos ¡a la antigua usanza!.

Afortunadamente tenemos almas caritativas (amigos y familiares de los buenos) que nos invitan a la pisci, fiestas del pueblo y demás eventos refrescantes.

Pero en las horas centrales del día, en las que tampoco es lo suyo cocerte en la pisci cual garbanzo, tiramos de imaginación o, en este caso, de Pinterest para echar mano del cajón (los cajones) de manualidades y pasarlo pipa.

Hoy os traemos una manualidad que hice con LittleD una de estas tardes que Ana se escapa a casa de una amiga. La idea la sacamos de aquí y la hicimos a nuestro estilo:

Dani tiene dos años y medio así que saqué cartulina y unas ceras para que fuese dándoles su toque. Al cabo de un rato él consideró que la obra de arte estaba lista para el siguiente paso recorté dos cuatro formas: dos para la cabeza del pescado y otras dos para la cola.



Llegó la hora de la raspa, para ello utilizamos pajitas (cañitas, popotes... como lo llaméis vosotros, para más información os recomiendo este post de Remorada).

Después del control de calidad de LittleD a base de morderlas y aplastarlas cogí otras nuevas y me puse a recortarlas hasta conseguir darles forma de raspa.


Para separarlas unas de otras les cogimos prestadas a LittleA unas cuentas de collar que le daban un toque muy veraniego a la manualidad.

Para perforar las pajitas utilicé la aguja de un compás y con un cordel fui ensartando cuentas y pajitas alternas. Dani es muy pequeño para esto así que él me iba dando las cuentas y las pajitas por orden, tal como las había dejado yo dispuestas en la mesa.

Del proceso no hay fotos porque tenía la paranoia de que Dani se metiese en la boca alguna cuenta y no quería quitarle ojo de encima pero todo fue sobre ruedas.



Una vez lista la raspa ya solo quedaba dejar sobrante de cordel para pegar la cola y la cabeza.

Para los morritos del pez corté una especie de corazón de cartulina verde, al pegar el pico entre las dos piezas que hacen de cara quedaba al descubierto la boquita. Y por último, para el ojo, utilizamos un pompón blanco.


¡Y listo!, Dani flipó cuando comprendió que el rato que habíamos pasado entre papeles, bolitas y demás había dado como resultado un pez. ¡Nos quedó un móvil fardón y veraniego! ¿Qué os parece?

Espero que os haya gustado ¡os deseo felices vacaciones y que comáis mucho pescadito rico!
See you later alligator!



Calendario de adviento fácil fácil para hacer con niños


El pasado sábado los chicos de la casa se fueron a echar una de sus míticas siestas (poco les falta para ponerse el pijama) y en cuanto desaparecieron por el pasillo LittleAna dijo: -¡Mamá ¿hacemos ese calendario de Navidad que me dijiste?-.

Ana no olvida y en cuanto le dices algo está erre que erre hasta que lo ve/hace/come dependiendo de lo que estemos hablando. Sinceramente intenté darle largas porque me parecía muy pronto pero, por otro lado, mucho mejor que en seguida nos pilla el toro.

Dicho y hecho ¡nos pusimos en marcha!. Saqué unas bolsitas de papel que tenía su cumple… como no tenía 24 corté seis bolsas en cuatro y pegué los laterales necesarios para convertirlas en minibolsas (este proceso fue un rollo pero mereció la pena) mientras yo hacía esto Ana decoraba las bolsas con pegatinas.


Yo me río mucho con ella porque no deja nada al azar, me iba explicando la selección que hacía de las pegatinas, porqué las pegaba ahí, etc… hasta aquí todo fue un poco caótico, toda la mesa llena de bolsas, celo, pegatinas y demás.



Para poner un poco de orden coloqué en seis columnas y cuatro filas los 24 sobres y le di a Ana un rotulador para que los enumerase. ¡Me encanta el resultado!



Como todo fue tan improvisado no teníamos chuches así que ahí paró la manualidad por el momento. Por la tarde nos fuimos a comprarlas y al llegar a casa cogimos la grapadora y comenzamos a sellar cada bolsita.

Este proceso fue ¡una tortura!… Ana olía con pasión cada golosina antes de introducirla en el día correspondiente, yo me contuve pero me costó tanto como a ella ¡que aromas madre!


Por cierto ¿porqué chuches?… como imaginaréis este no es nuestro primer calendario de adviento y tengo cierta experiencia. Conociendo a mi hija prefiero regalarle 24 cosas que desaparezcan rápido (¡ñam!) que 24 regalitos que sé que acabarán rodando por casa, me tendrán de los nervios porque tenemos al amigo LittleDani de 18 meses que todo lo pilla y acabarán en la basura por no tenerlos que volver a recoger.


Finalmente puse una cuerda fina colgando de las dos estanterías de la habitación de mi chica y fui prendiendo cada una de las bolsitas con pinzas. Queda muy bien ¿verdad?. Aquí os recomiendo que prendáis alternativamente bolsas de un extremo y otro, es decir la 1 y la 24, la 2 y la 23… así veréis el espacio del que disponéis y la composición os quedará más equilibrada.



Y hasta aquí la manualidad de hoy, de momento LittleAna aguanta estoicamente la tentación ¡es una máquina!. Espero que os animéis porque hay tiempo de sobra y pasamos unas horas muy divertidas haciéndolo… Ana estaba ilusionadísima. 

P.d.:  Muchas gracias por vuestra compresión ante mi bajona con el blog. ¡Un abrazo!
See you later alligator!
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